Opinión

Teletrabajo y el desafío de liderar equipos a distancia

25 mayo 2020

Juanita Parra es ingeniera comercial y cuenta con más de dos décadas de experiencia en el área de administración, recursos humanos y operaciones de empresas del sector financiero. Desde hace 14 años se desempeña como gerente de auditoría de ESSBIO, la segunda empresa sanitaria más grande de Chile, presente en las regiones de O’Higgins y Biobío. En esta columna se refiere a la importancia de cultivar la empatía en tiempos de crisis.

La pandemia global provocada por el Coronavirus se ha presentado como un desafío en diversos ámbitos del quehacer humano, especialmente para el mundo laboral. Una de las principales consecuencias que ha traído esta emergencia sanitaria ha sido la masificación del teletrabajo, una modalidad que hasta hace poco no muchos practicaban. De acuerdo al Índice de Calidad de Vida 2019, desarrollado por Sodexo B&I, en agosto del año pasado solamente un 13% de los trabajadores chilenos contaba con la posibilidad de trabajar a distancia como parte de los beneficios de su empresa.

El contexto del COVID-19 obligó a las organizaciones a adaptarse velozmente a esta nueva forma de trabajo. El primer paso fue definir quiénes efectivamente podían desempeñarse desde sus hogares, dependiendo de su función, para luego pasar a las consideraciones técnicas, como el acceso a computadores y la disponibilidad de una conexión de Internet de calidad en las casas.

No obstante, liderar equipos a distancia implica desafíos que van mucho más allá de los aspectos técnicos y que se relacionan especialmente con la capacidad de comprender al otro. En un contexto de dificultades como el actual, se vuelve muy importante ponernos en el lugar de los miembros de nuestros equipos y darles las herramientas para que efectivamente puedan compatibilizar el trabajo y la familia. Del mismo modo, debemos respetar especialmente los horarios laborales, proteger el tiempo dedicado a las actividades personales y promover el entusiasmo, la calma en cada uno y entregar la confianza de que, juntos, saldremos adelante.

En un contexto de dificultades como el actual, se vuelve muy importante ponernos en el lugar de los miembros de nuestros equipos y darles las herramientas para que efectivamente puedan compatibilizar el trabajo y la familia.

En este momento de crisis, la empatía se vuelve fundamental a la hora de ejercer puestos de liderazgo. Si bien la tecnología, a través de las videollamadas, permite que podamos seguir conectados es importante que nunca perdamos de vista que estamos interactuando con personas y no con máquinas. El bienestar emocional es un aspecto fundamental del cual debemos preocuparnos, en consecuencia, es importante conocer qué está sintiendo cada miembro del equipo respecto de su trabajo y de la contingencia en general. Debemos destinar tiempo a hablar sobre la incertidumbre que cada uno tiene y dar confianza en que como líderes, nos esforzaremos en generar las condiciones que permitan que todos transitemos bien por los cambios y desafíos adaptativos que el momento nos impone. Debemos entregar claridad en el rumbo de la organización y enfatizar que nadie sobra. Todos estamos aportando desde nuestras distintas labores para cumplir la misión de la empresa.

A la hora de trabajar a distancia es necesario además establecer reglas con las otras personas con las que convivimos. Esto es especialmente importante para las mamás y papás de niños pequeños. Debemos crear nuevas rutinas y delimitar espacios que separen lo laboral de las tareas de cuidado en la medida de lo posible. En este sentido, promover la corresponsabilidad parental y la colaboración de todos los miembros del hogar es fundamental.

La situación actual ofrece una oportunidad única a los equipos que deben trabajar a distancia, de descubrir qué funciona para ellos en una prueba de ensayo y error. Quienes estén en posición de liderazgo y logren inspirar a sus colaboradores, escucharlos, hacerlos sentir parte de este desafío adaptativo, y generar las dinámicas que permitan potenciar las habilidades de cada miembro de la empresa, no sólo fortalecerán su rol de líder; más importante aún, consolidarán los lazos de su equipo en función de una meta común que trasciende con creces esta contingencia.

En este momento de crisis, la empatía se vuelve fundamental a la hora de ejercer puestos de liderazgo.

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