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“Una mujer necesita sentirse un 120% preparada”

Ana Paola Teixeira, Socia Corporación RED Mujeres Alta Dirección:

Carioca de nacimiento, llegó hace 18 años a Chile trasladada por McKinsey, donde era consultora, con su marido, el argentino Andrés Marinakis. Ambos querían estar más cerca de sus familias de origen: tenían un hijo y venía en cami no la segunda. Niki nació con alergia a la proteína de la leche y otros alimentos. Ana Paola Teixeira decidió no volver a McKinsey: en 1999 no existían grandes avances en alergias alimentarias en Chile, por lo que había que ir probando qué le hacía mal a su hija de lo que ella comía.

Al final, terminó devenida en empresaria tecnológica, creadora de aplicaciones en celulares, reconocida y premiada.

Para llegar a este punto pasó por cinco colegios en Brasil, vivió en 28 casas, 12 ciudades, seis países, se cambió cuatro veces de carrera y pasó por tres universidades. Partió en Ingeniería Civil en la Universidad Federal de Río de Janeiro, siguió en la Webster University de Ginebra, porque allá se mudaron sus padres -él trabajaba en Mendes Junior y lo enviaron como presidente de la oficina en Suiza- y le convalidaban ramos. Como no había Ingeniería, optó por cursar Negocios, no le gustó y se cambió a Relaciones Internacionales en la Universidad Americana de París, donde después estudió Economía. Y para terminar, una maestría en Estudios del Desarrollo en la Universidad de Sussex, Inglaterra. Allí se enamoró de un compañero, que sería su marido.

Quería cambiar el mundo y pensó que el mejor lugar para hacerlo era la ONU, en Ginebra. Error: "se aburrió a morir” en la Unctad, la conferencia para el comercio y desarrollo creada en los 60 para ayudar a los países en vías de desarrollo. Descubrió la consultoría de negocios y empezó a estudiar por su cuenta, lo que ha sido una constante en su vida. Buscó trabajo y con 20 entrevistas en el cuerpo, entró a McKinsey en São Paulo. Su marido, que estaba feliz en la OIT, pidió un año sabático, se enroló en KMPG, y volvieron juntos a Brasil.

“Fuimos a probar el sector privado”. A ella le fascinó. A él no, y volvió solo a Ginebra, a la OIT. La separación física duró un año. Ana Paola consiguió que McKinsey la trasladara a Suiza. Cuando esperaba a su segunda hija pidieron un nuevo cambio de país. Y así fue como llegaron a Chile. Este ha sido el lugar donde más tiempo ha vivido Ana Paola.

"Una mujer necesita sentirse un 120% preparada"

Alejada de McKinsey Chile por la enfermedad de su hija, en una visita al pediatra se topó con la brasileña Carla Haskelevic, que sabía de tecnología, y le comentó: quiero volver a trabajar, ¿por qué no hacemos algo en la casa para estar con los chicos? “Era la prehistoria del celular”. Aún así, crearon el sitio mislistas.com -que ofrecía desde útiles escolares a fiestas de cumpleaños en el computador y el teléfono- permitiendo al usuario acceder en la pantalla a las tiendas para comprar lo necesario.

Justo explotó la burbuja de las punto com: "cuando visitábamos apotenciales inversionistas, nadie quería saber nada de la web, sólo cuando hablábamos del celular les parecía interesante”. Ericsson las apoyó con oficina y programadores durante un tiempo. “Se acabó el trabajo en la casa, la dedicación era a tiempo completo y algo más. Tenía una súper nana y mi marido, que es maravilloso, porque ayuda en absolutamente todo”.

AndinaTech, como llamaron a la empresa, despegó inventando sitios para wap (la vieja versión de internet en el celular) hasta que cerró su primer gran contrato con Telefónica. Se convirtieron en el segundo portal wap de la operadora española con servicio de chat, e-mail, juegos, horóscopo, I Ching en el celular. En simple, proveía de contenidos a los usuarios de Telefónica.

Luego firmaron contratos con Smartcom, Bellsouth y Entel. “En mi tiempo libre leía, estudiaba, testeaba, llamaba a expertos, tenía que saber más”. Del wap y del SMS pasaron a crear ringtones y juegos para móviles, incluyendo una incubadora para desarrolladores chilenos de juegos. Llegaron a tener 25 personas trabajando en la empresa.

Se fueron haciendo conocidas. Se asociaron con la empresa inglesa dueña de bluetooth, tecnología que transmite en distancias cortas, ofreciendo descuentos y trailers en cines y centros de eventos. Con la llegada de los teléfonos inteligentes y la baja en los precios de los planes de datos, AndinaTech dio un vuelco estratégico y comenzó a crear aplicaciones móviles, integrándolas a los sistemas de empresas como BCI, Movistar, Samsung, Cruz Blanca y Lipigas. Los resultados fueron reconocidos con dos premios de la Mobile Marketing Association.

“El celular se convirtió en la extensión de la mano, no hay ninguna tecnología que haya tenido el mismo impacto. Nunca tanta gente tuvo tanto poder en las manos. Nunca en la historia ha habido acceso a tanta información”.

Hace cinco años, Ana Paola y Claudia Zani, la socia también brasileña, que reemplazó a Carla Haskelevic, quien se fue a vivir a Estados Unidos, vendieron AndinaTech. “Ser mujer no tuvo un costo. Lo más difícil fue la exigencia de mantenerse dentro de un sector que avanzaba exponencialmente”. Confiesa que cuando, tras 12 años, finalizó su etapa de emprendedora, “estaba agotada”.

Pensaba descansar, pero al año siguiente ex socios directores de McKinsey -agrupados en A-Connect- la llamaron para que asesorara a una empresa de alarmas que iba a comprar la cartera de clientes de una compañía quebrada. “Iban a ser dos meses, dije sensacional, y se convirtieron en dos años y medio, porque salieron otros proyectos”.

Nuevamente, uno de sus hijos la hizo torcer el rumbo. Teo, el mayor, que cursaba Tercero Medio, iba a estudiar su pregrado a Estados Unidos, y quiso estar con él. “En cinco minutos escribí la carta de renuncia y estoy feliz”. La segunda hija se prepara para partir el año que viene a Inglaterra. “Me encantaría sentarme en un directorio para compartir lo que sé. Si me preguntas qué diferencia hay entre hombres y mujeres es que ellos toman más riesgos. Si aparece un cargo y él siente que sabe un 60%, lo toma. Nosotras creemos que debemos estar un 120% preparadas”.

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