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CONOCIENDO A

Alejandra Pérez F.

“Las mujeres tenemos ventajas naturales para los actuales desafíos de las organizaciones”

Alejandra Pérez F., Directora de Corporación RED Mujeres Alta Dirección:

Dice que se equivocó al elegir profesión. Y aunque ser traductora inglés - francés (UC) ha representado una ventaja que le ha abierto puertas en su desarrollo profesional, tempranamente supo que no era la actividad en la que podría desplegar sus mejores habilidades y apenas tuvo oportunidad, cambió el rumbo.

Al revisar su carrera en perspectiva, no cabe duda que fue una decisión acertada.

Con 24 años y tras ingresar al área de marketing en Peugeot, donde había llegado para traducir los manuales del usuario, decidió ingresar al programa ESAE (Estudios Superiores de Administración de Empresas) de la Universidad Católica. “En esa época la UC aún no lanzaba el MBA. Postulé a la UAI y no me aceptaron, por mi formación netamente humanística y mi poca experiencia laboral.  Pero en la UC me tuvieron fe.  Me costó bastante porque el programa estaba diseñado principalmente para ingenieros civiles, lo que me dejaba en desventaja respecto de mis compañeros; pero lo conseguí y obtuve mi postítulo”, cuenta.

A partir de allí la carrera de Alejandra tuvo un desarrollo sostenido en diversas empresas en las que llegó a ocupar cargos gerenciales, sin embargo, una de las experiencias más significativas fue su trayectoria en el holding Empresas Davis donde trabajó por 15 años y en la actualidad integra el Directorio de Laboratorios Davis.

Sobrecalificación v/s habilidades de liderazgo

Sobre la formación en la carrera hacia la alta dirección, Alejandra tiene una visión que alerta -en el sentido de no perder de vista-, que la conducción de procesos que agregan valor a las organizaciones no se basa sólo en calificaciones técnicas.

“Las mujeres tendemos a sobrecalificarnos en búsqueda de adquirir todas las competencias técnicas que habiliten nuestro desarrollo, pero en mi experiencia he observado que los avances en las carreras no están necesariamente ligados a tener más títulos profesionales o posgrados. Por supuesto que las competencias técnicas son importantes, pero creo que el elemento diferenciador está más bien en una combinación de factores entre los que están las capacidades de formar equipos; en la habilidad de entusiasmar y movilizar con el ejemplo más que con el discurso; en las destrezas para alinear visiones en torno a proyectos. En síntesis, en potenciar lo mejor de las personas para formar equipos competentes y alineados con la estrategia de la organización y en influir y hacer que las cosas pasen, que es lo que hoy se conoce  como el liderazgo estratégico. Y este tipo de habilidades no te las dan los postgrados”.

Aunque destaca sí el valor de la formación de postgrado y la actualización permanente en la perspectiva de generar opinión, interactuar con pares, conocer experiencias de otras industrias y, sobre todo, para ampliar la red de contactos. “Esto es un aspecto fundamental en el desarrollo hacia cargos de mayor responsabilidad y que las mujeres tendemos a dejar de lado”, afirma.

Otra de las condiciones que Alejandra releva como imprescindibles en la ruta de desarrollo profesional, es una que por obvia se olvida: “es clave hacer lo que a uno le gusta. En esa disposición es natural que uno vuelque lo mejor de sí mismo y muestre solidez en lo que tiene a su cargo”.

“Una de las experiencias más enriquecedoras desde el punto de vista del aprendizaje profesional fue la posibilidad de formar parte del  comité de gerentes, donde la plana ejecutiva de la empresa analizaba diversos escenarios, evaluaba riesgos y finalmente tomaba decisiones con un enfoque estratégico; además te permite conocer la operación de la empresa en su totalidad y desarrollar una visión estratégica de los negocios”.

Devolviendo la mano

Liderando el área de Marketing y Desarrollo en una compañía de consumo masivo, en una época en que recién se comenzaba a hablar de innovación a nivel gerencial, fue invitada a un taller de Innovación que dictaba Fundación Chile. Tan entusiasmada quedó con lo que aprendió allí que diseñó un proyecto en alianza con el área de Capital Humano de Fundación Chile, cuyo objetivo era generar una cultura de intraemprendimiento en la empresa. El proyecto resultó ganador en un concurso Corfo y le abrió las puertas al mundo de la innovación donde hoy apoya a jóvenes emprendedores desde su rol de directora de Chile Global Angels de Fundación Chile y mentora de la aceleradora de negocios Emprende FCh.

“Y en estos proyectos, nuevamente, te ves enfrentada a la necesidad de contar con destrezas personales que te permitan empujar cambios de paradigma, motivar a los equipos a salir de su zona de confort, en pocas palabras a generar cambios culturales. Procesos que están en la base de los sistemas innovativos. En este ambiente las habilidades femeninas son muy pertinentes, porque se requiere mucho trabajo colaborativo, coopetencia en lugar de competencia, y las mujeres en general tenemos facilidad para desenvolvernos en esta lógica, somos orientadas a trabajar colaborativamente. Sin duda una fortaleza para los desafíos de las organizaciones actuales”.

“De hecho – cuenta- cuando me fui de la empresa, el área de Innovación no quedó en la gerencia que lideraba yo, sino que pasó a Recursos Humanos que era la única gerencia a cargo de otra mujer”.

Ser presidenta de Chile Global Angels, tiene sentido para Alejandra: “Es un rol que reporta mucha satisfacción porque se trata de conectar a los actores del ecosistema de la innovación, acompañando y mentoreando a los emprendedores, y abriéndoles redes de contacto. Es aportar la experiencia adquirida y, además, te involucras en los proyectos”.

En otro plano, pero también con el ánimo de colaborar, Alejandra Pérez es asesora del Directorio de Fundación LUZ, orientada a dar capacitación, educación y promover la inserción laboral de personas con discapacidad visual.

“Tenía la motivación de hacer algo en la dimensión social, pero no sabía cómo canalizar ese interés, porque no se me daba naturalmente eso de hacer un trabajo social de terreno. Se me presentó esta posibilidad que me ratificó la idea de que uno debe aportar en aquello para lo que tiene más talento”. Actualmente apoya la gestión de marketing y comunicaciones de la Fundación, así como la generación de vínculos con empresas, el diseño de planes de empleabilidad y la gestión estratégica global de  esa organización.

Alejandra es casada, tiene dos hijos de su primer matrimonio, uno estudia ingeniería civil y la menor ingeniería comercial y además tiene dos hijastros, un abogado y una periodista de su segundo -y último- matrimonio, aclara riéndose.

Colaboradores

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