Opinión

Seamos el laboratorio del mundo en el uso de energías limpias

Javiera Aldunate es directora ejecutiva del World Energy Council (WEC) en Chile, desde donde lidera iniciativas para fomentar la participación de mujeres en energía. Cree que los retos que enfrenta el mundo, y las oportunidades que tiene el país como referente en el uso de energías renovables, abre enormes oportunidades para sumar talentos diversos.

¿Es posible que Chile pueda jugar un rol relevante en la lucha contra el cambio climático? Hoy, las emisiones de carbono que emite nuestro país se encuentran dentro de ese 21%, denominado “resto del mundo”, en los gráficos de los expertos, conformado por los países medianos y pequeños del mundo. Por el contrario, solo cuatro economías concentran el 54% de las emisiones de carbono del planeta: China, Estados Unidos, India y Rusia.

Con estos datos, pareciera que la influencia que puede ejercer nuestro país en la construcción de una matriz energética más limpia, no es muy grande. Sin embargo, son varias las razones para pensar que Chile puede jugar un papel importante en la discusión: Hoy, estamos cerca de cumplir, el objetivo legal anual de un 20% de uso de energías renovables no convencionales (ERNC), en la matriz energética, motivo por el cual, diversas publicaciones extranjeras han destacado el caso de Chile, como inspirador.

Este es uno de los motivos por los que, siendo un país pequeño, este año seremos sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25), en diciembre. La enorme riqueza de Chile en estas nuevas fuentes de energía, como la solar y eólica, representa una ventaja tremenda, pero también un desafío: tenemos que invertir, romper el status quo, establecer alianzas de colaboración y, sobre todo, involucrar a las comunidades.

Además de eso, tenemos la oportunidad de convertirnos en un laboratorio de innovación que inspire y motive, al resto del mundo. Dado el tamaño de nuestra economía, y las posibilidades que ofrecen nuestros recursos naturales, debiésemos proponernos como objetivo principal el fomentar la innovación y el emprendimiento. Crear tecnologías nuevas, probar e incentivar a los jóvenes y a las mujeres a ser parte de este proyecto.

Es fundamental que para asumir estos nuevos desafíos conformemos equipos diversos, de diferentes disciplinas, edades, etnias y, géneros.

Hoy, la participación de las mujeres en el sector de energía es una de las más bajas de nuestra economía, con solo un 23% de presencia femenina versus el 77% de los hombres. En puestos directivos, la diferencia de es de 503 profesionales mujeres versus 2.535 hombres, según la iniciativa Energía + Mujer.

Sin embargo, el talento de quienes participan de esta industria, y que hemos levantado en la iniciativa Women in Energy, impulsada por WEC Chile con Deloitte, demuestra lo valioso que es conformar equipos con complementariedad de miradas. Hay muchos desafíos por delante y, para ello necesitamos todo el capital humano posible. Desde cómo hacer más eficiente el proceso de producción energética hasta cómo involucramos a la comunidad, para sintonizar con sus verdades necesidades y anhelos. Actualmente, la sostenibilidad es un deber para cualquier organización, es el “desde”, y en ese contexto, los retos representan una tremenda oportunidad para las nuevas generaciones de mujeres y jóvenes.

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