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Conociendo a Magdalena Balcells:

Una ingeniera con vocación humanista

Magdalena Balcells ha trabajado como directora y gerente de empresas privadas y públicas, siempre ligada a proyectos que puedan generar un impacto social. Hoy, lidera la Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA), en un momento crucial para la industria en Chile.

Magdalena Balcells vive un momento decisivo como gerente general de la Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA). Desde que asumió este rol, en julio del año pasado, ha debido liderar un proceso de grandes retos y amenazas para la industria, que hoy tiene el desafío de reinventarse frente a una sociedad cada vez más exigente con el cuidado del medio ambiente.

Ella se toma el reto con energía y optimismo, tal como lo ha hecho durante toda su carrera laboral: siempre motivada por participar en proyectos que generen un impacto real en la sociedad. “En un mundo como el de hoy, donde el plástico a nivel de la opinión pública se ve en jaque, es más relevante que nunca la labor que puede tener una organización como esta”, dice Magdalena Balcells. “Nos sentimos llamados a ser parte de la solución del problema ambiental, a ser un referente experto y una fuente de información fidedigna”.

Curiosa y participativa desde joven, Magdalena cuenta que decidió elegir una carrera que le permitiera desenvolverse en un amplio espectro de tareas. A ella le interesaba influir e impactar a la sociedad con su trabajo. Se tituló de ingeniera civil industrial en la Universidad de Chile y se fue a vivir siete años a Estados Unidos, junto a su marido. Allí, se hizo cargo de la realización del Journal Economía, un journal económico liderado, en esa época, por el economista Andrés Velasco, en Harvard.

Luego, en 2006 fue invitada por el mismo Velasco a trabajar como asesora del ministro, en la coordinación y gestión de los contenidos de la cartera. Esa fue su primera experiencia en el sector público, luego asumiría retos en asociaciones gremiales, como la SOFOFA; en organizaciones sin fines de lucro, como el World Energy Council y en empresas estatales, como Codelco y la Zona Franca de Iquique (ZOFRI), donde asumió su primer rol como directora.

Dice que su motivación por ser parte de RedMAD es justamente la convicción de que hay un trabajo por hacer, de poner la propia experiencia a disposición de otras mujeres más jóvenes o con trayectorias distintas, ya que el efecto multiplicador que se produce con un grupo como este es muy potente, dice.

“Todas las experiencias generan espacios para ir instalando nuevas temáticas, no solamente ligadas al género, también se puede ver desde el punto de vista de la representatividad y de democracia, si no se incluye y potencia a las mujeres que somos la mitad de las personas del planeta, entonces dejamos fuera la mitad de los puntos de vista, la mitad de los aportes, la mitad de las ideas y la mitad de los beneficios que todo eso trae, la verdad si lo piensas aún en términos solamente prácticos, eso no tiene ningún sentido”.

 

 

 

 

 

 

 

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