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«Si queremos ser parte de los espacios de poder, hay que estar presente»

Es una de las pocas mujeres que lidera la industria tecnológica en Chile como Gerente de Producción para Latinoamérica de Falabella Tecnología. En esta entrevista, Adriana Bassi cuenta por qué es posible soñar en grande, trabajando duro.

Adriana se enamoró de los computadores a los 9 años, cuando un amigo suyo, que vivía en el mismo cité que su familia, le mostró las posibilidades del Atari 65 XE. A ella le fascinó ese mundo, y desde entonces aprovechó cada oportunidad para aprender. “Para los que no me conocen, es una historia que podría inspirar”, dice Adriana Bassi, quien recientemente asumió como gerente de Producción para Latinoamérica de Falabella, cargo del que depende el buen funcionamiento de todas las redes y sistemas de la corporación, tanto en sus negocios de retail, como los bancarios y de e–commerce.

Cuando era niña y observaba a su amigo programar, nunca se imaginó ocupando un puesto de ejecutiva: “Yo nací y crecí en La Pintana, viendo el ejemplo de mi madre, quien siempre me impulsó a luchar por mis sueños”, dice Adriana. “Las posibilidades para las niñas de ese entorno eran mínimas, ir al colegio y quizás terminar cuarto medio con una profesión. Entrar a la universidad era una idea muy lejana”.

Empezó a estudiar programación en el colegio, salió de cuarto medio, se matriculó en un instituto vespertino y siguió la carrera de ingeniería informática. Sus primeros pasos en el mundo de la computación y la tecnología fueron trabajando en un call center, entregando soporte para la conexión de Internet a través de los módems. Al mismo tiempo, realizó diversos cursos de reparación de computadores, y con las piezas que le regalaban sus amigos, se fabricó su primer computador personal, Frankie. Era fines de los noventa.

Cuando estaba en tercer año de carrera se fue a Madrid a visitar a una tía. Se quedó por siete años, estudiando y profundizando sus conocimientos en tecnología, logrando el Máster en Seguridad y Redes. Estando en España, le ofrecieron su primer puesto de jefatura en una empresa inglesa ligada al rubro de las apuestas deportivas, siendo su misión mantener todos los juegos en línea y operativos para hacer las apuestas. “Lo que pasa detrás de eso como sistema es complejo, tienes que estar muy alerta para que los problemas que se presenten sean resueltos en el menor tiempo posible y de raíz. Tenía 27 años, y gracias a este trabajo estuve viajando durante 3 años entre Madrid y Londres, llevando y trayendo ideas tecnológicas para aplicarlas en la mejora del servicio entregado por la compañía”.

En Chile, continuó avanzando en su carrera profesional en la banca, como Head of Infrastructure en Rabobank, en el retail, como gerente regional de Infraestructura en Samsonite, entre otros cargos. Cuenta que uno de sus objetivos a mediano plazo era liderar en una compañía como Falabella, en donde le permitieran colaborar para llegar a ser “el Amazon de Latinoamérica”. Hoy, tiene a su cargo alrededor de 80 personas.

Cree que para llegar a estos espacios de poder las mujeres necesitamos soltar la culpa que produce la maternidad en el entorno laboral y compartir las responsabilidades de la crianza. En su caso, volvió a trabajar a los cuatro meses y medio de haber tenido su segundo hijo, mientras su pareja hacía uso del permiso parental compartido.

“Si queremos ser parte de estos roles, tenemos que soñar en grande, trabajar duro en la capacitación, tener confianza en lo que somos y sacar lo mejor de las oportunidades que se nos presentan. Hay que estar donde las cosas pasan, usar las redes y creerte el cuento”, dice Adriana.

Como una forma de retribuir todo lo que ha aprendido y conseguido en su carrera profesional, hace algunos años Adriana dicta charlas en colegios de escasos recursos, para inspirar a las niñas de séptimo y octavo básico a optar por cualquiera de las disciplinas en el área de las profesiones STEM. “En los role model cercanos a estas niñas, por lo general, no hay ingenieras, científicas o personas que trabajen en tecnología, de hecho, fue uno de los motivos por los que ingresé a REDMAD, para conectar con mujeres con conocimiento y experiencia en cargos ejecutivos, de las cuales aprendo diariamente y han sido un valioso aporte al crecimiento de mi carrera”.

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