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Promoviendo el valor de integrar miradas diversas desde la academia

La periodista Carolina Mardones, decana hace más de una década de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Desarrollo, ha impulsado temáticas vinculadas a los desafíos de las organizaciones en el ámbito de la comunicación, como transparencia, sustentabilidad y relaciones con comunidades. En esta entrevista, repasa los principales hitos de su carrera y su interés personal por promover el valor de las distintas miradas en las planas directivas.

Este 2019, la periodista Carolina Mardones cumple 14 años como decana de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Desarrollo (UDD), un puesto que cuatro mujeres ocupan en esa casa de estudios y que, asegura, le ha dado muchas satisfacciones en su vida profesional. Desde esa plataforma, ha impulsado investigaciones que promueven políticas de integridad y valoración de la diversidad, en un contexto social cada vez más desafiante y sujeto a constantes cambios.

Carolina Mardones se formó en la Universidad Católica y encontró en el mundo de las comunicaciones una manera de converger sus variados intereses en distintos ámbitos del conocimiento. Recuerda sus inicios en el Departamento de Prensa de Canal 13, en el que vivió “el vértigo de la noticia”, pero que abandonó después de un tiempo para incorporarse al rubro corporativo. En ese momento, su prioridad era compatibilizar su desarrollo profesional con la maternidad.

En 1995, se hizo cargo de las relaciones públicas de una empresa de distribución eléctrica, en donde debió hacer frente a varios desafíos como la crisis energética de los 90. Sin embargo, su interés por la academia desde que era estudiante la llevó a dejar el sector privado, para pasar a integrar el cuerpo académico de la UDD, en la carrera de Periodismo, como profesora de periodismo televisivo y responsable de los procesos de titulación.

No había pasado un semestre de eso, cuando le pidieron que fuera directora de la carrera. En ese momento, la universidad recién se había instalado en Santiago. Sin dejar el contacto con los alumnos, que la “enriquece y hace feliz”, asumió posteriormente como vicedecana y luego como decana de la Facultad. Al mismo tiempo, se capacitó en la misma casa de estudios con un diplomado en Dirección y Gestión de Empresas, y un magíster en Humanidades, con la convicción de promover el valor de la diversidad y la integración de distintas disciplinas.

Desde su liderazgo, se ha puesto la meta de aportar al país en su papel como docente y decana, en Santiago y Concepción, por lo que fue premiada en 2012 entre las 100 Mujeres Líderes de Chile, que reconoce El Mercurio junto a Mujeres Empresarias, por su contribución en el ámbito de la academia.

Explica que en su trayectoria profesional jamás ha sentido la discriminación de género, no obstante, advierte que aún hay brechas por cerrar, así como también es necesario avanzar en otras disciplinas, en donde la baja participación de las mujeres es una realidad innegable. Este es un asunto que aborda en la asignatura de Ética que imparte, en donde ha podido constatar las nuevas percepciones que tienen los estudiantes, respecto de temas como el cuidado familiar y el respeto hacia la mujer. En la Universidad ha asumido el compromiso de contribuir al desarrollo profesional de las mujeres a través de proyectos concretos, como estudios y talleres de formación.

“Es muy importante que más mujeres participen, pero no me gusta que se estereotipe y se simplifique su rol profesional. Cada mujer y cada hombre es único y tiene algo que aportar desde su perspectiva, en equipos amplios que fomenten las miradas interdisciplinarias. Estoy convencida de que una entidad que tiene directivos que contribuyen con distintas visiones está mejor preparada para aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos del siglo XXI.”

Incursionando en un rol gremial

Este año, Carolina se unió al directorio de la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas, con el desafío de visibilizar a las mujeres en los medios; el mundo corporativo y el sector público. En paralelo, se convirtió en socia de REDMAD, donde encontró “una red altamente profesional, con una visión estratégica sólida, propósitos muy claros y planes de trabajo bien alineados”.

Destaca la generosidad de la comunidad REDMAD, que la ha motivado a apoyar a más mujeres que busquen alcanzar altos cargos, desde su vereda de las comunicaciones y su experiencia de casi veinte años en el ámbito de la educación superior.

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