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“No somos un caso de negocio ni somos un caso de diversidad»

Con una trayectoria de 24 años en el BancoEstado, Jessica López, ex gerente general de la entidad, dice que conseguir la igualdad de género para las mujeres en cargos directivos, se trata, antes que todo, de una cuestión de derechos humanos.

A comienzos de los años noventa, Jessica López se integró al equipo del BancoEstado con el desafío de modernizar los procesos al interior del banco. Le tocó crear la gerencia de riesgo del banco –que otras entidades habían creado una década antes– y asumir puestos directivos poco usuales en un mundo de terno y corbata. Desde entonces, avanzó ininterrumpidamente en el banco hasta convertirse en la contralora, luego vicepresidenta y, finalmente, la gerente general de la entidad estatal, en todos los casos, la primera mujer en conseguirlo en la banca chilena.

Cree que no se puede hablar de la causa de las mujeres como una cuestión de diversidad, porque se trata de la mitad de la población del mundo y no de una minoría. Tampoco le gusta el argumento de que tener más mujeres directoras es un buen negocio para las empresas, “porque, imagínate que no resultara ser tan buen negocio ¿renunciamos a participar entonces?”. “No, no somos un caso de negocio, ni somos un caso de diversidad”, dice segura. Para ella, antes  que todo, la participación femenina en el trabajo se trata de una cuestión de derechos humanos y civiles.

Jessica López siempre ha sido una mujer de convicciones claras. A los 14 años, cuando estaba en segundo medio en el colegio San Gabriel, le dijo a sus padres que quería cambiarse al Liceo 1, en el centro de Santiago. “Era el año 72 y estaba “todo pasando” en Chile… yo quería ampliar mi mundo y salir de la burbuja en que sentía estaba viviendo, y fue un cambio gigante”, recuerda. Luego, entró a estudiar ingeniería comercial en la Universidad de Chile, donde optó por la mención en Economía, y participó activamente en la política universitaria.

En los noventa, con el regreso de la democracia, fue invitada por antiguos colegas a participar del proceso de transformación del banco estatal. Allí a lo largo de 24 años, participó directa o indirectamente en muchas transformaciones; entre otras cosas, el proceso de creación de la cuenta Rut y la caja vecina; la ampliación de la red de sucursales y la creación de la gerencia de riesgo, donde estuvo ocho años. Luego trabajó otros cinco años como contralora del banco, en donde también tuvo la tarea de liderar la transformación y profesionalización del área. Hasta que en 2008, recibió una oferta del primer gobierno de Michelle Bachelet para ocupar el puesto de vicepresidenta: “Había gente que me decía que no lo tomara, porque era un cargo de confianza más bien política”, dice Jessica López. “Pero yo lo acepté porque era un honor y no quise perderme la oportunidad de vivir esa experiencia directiva, por más riesgos que tuviera”. Y, efectivamente, el año 2010 dejó el banco estatal y pasó al sector privado como consultora.

En 2014, cuando Bachelet asumió su segundo mandato, jugó todas sus cartas para conseguir el puesto de gerente general y fue elegida por el Gobierno. “Siempre hablamos de que a las mujeres no cuesta aparecer, y yo en un minuto me di cuenta que debía aparecer y que la mejor forma es ir y presentarme y mostrar mi historia, mi experiencia y mis capacidades. Nadie puede hacer eso por mí”, dice López. “Fueron cuatro años maravillosos, un sueño para cualquier profesional liderar BancoEstado, que hoy compite a la par con cualquier banco de la plaza y es el más grande de Chile. El desafío de combinar su rol social -en nuestro caso, la inclusión financiera de personas y microempresas- con la sostenibilidad financiera, le da tanto sentido a la pega… Tuvimos muy buenos resultados también, entre ellos una mejora sostenida en el clima laboral y del “sentido” del rol del banco. Lejos es la experiencia profesional más linda que he vivido”.

Jessica dejó el banco en abril del presente año, y actualmente, se encuentra en un proceso de reinserción laboral, en el ámbito de directorios.

¿Te fue difícil lidiar con un ambiente tan masculino?

Lidiar con algo en particular, no, pero la forma en que está estructurado y que funcionan las organizaciones, es una forma súper masculina, y nosotras necesitamos aprender a distinguir esas cosas, para desempeñarnos bien e ir introduciendo cambios. Las mujeres tenemos un estilo distinto, más relacional y más franco digo yo, más enfocado en “la” persona, y eso se traduce en una aproximación al trabajo radicalmente distinta. Tenemos que ir instalando nuevas formas, no sólo adecuarnos a la estructura que hay.

Si tuvieras que elegir, ¿cuáles dirías que fueron tus mayores logros en el banco?

Nunca hemos hechos los estudios del impacto que la acción del banco ha tenido en Chile pero, como yo lo veo, es que ha sido gigantesco. Un país con sus ciudadanos y emprendedores siendo participantes activos del sistema financiero, es de otro nivel; y eso lo ha hecho en gran medida el BancoEstado en Chile. También fue muy gratificante la reivindicación del respeto y la dignidad de las empresas del Estado; podemos hacerlo con excelencia y, a la vez, cumplir el rol que el propietario nos demanda. Hoy el banco es súper respetado, y eso también es una cosa bonita. Nosotros hemos tenido oportunidad de contar la experiencia de transformación del banco en diversos lugares, y todos quedan sorprendidos, porque yo creo que hicimos un trabajo muy, muy serio y muy exitoso.

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