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“Las mujeres somos un tremendo aporte al desarrollo social de Chile”

Apasionada por la cultura y la diversidad de ideas, personas y experiencias, Marta Dockendorff ha construido una amplia carrera en el mundo del derecho y las comunicaciones, tanto en empresas privadas como públicas. Hoy se encuentra abocada a su directorio en Polla Chilena de Beneficencia y al desarrollo de estudios sobre legitimidad social y competitividad con su empresa consultora.

A Marta Dockendorff le gusta navegar por múltiples horizontes. Tercera de cuatro hermanos, su infancia transcurrió en Los Ángeles, en el sur del país. A los dieciocho años fue a Santiago a estudiar Derecho en la Universidad de Chile, motivada por la amplitud de opciones que ofrecía esa profesión. Luego, al terminar su carrera, partió al extranjero a vivir junto a su marido, siguiendo las destinaciones diplomáticas que le encargaban en Inglaterra, Italia y Turquía.

En retrospectiva, cree que ese periodo fue muy valioso, pues reforzó su interés por las humanidades y profundizó su observación de lo que estaba pasando fuera de Chile, antes de aventurarse en el mundo laboral. En Roma, por ejemplo, tuvo la posibilidad de escribir su tesis “La naturaleza jurídica de la Santa Sede y su acción pacificadora en el mundo”.

A su regreso, en los años noventa, con cuatro hijos, comenzó su carrera como abogada en un estudio jurídico vinculado al Derecho Internacional. Al poco tiempo se hizo cargo del Comité de Inversiones Extranjeras para Estados Unidos durante su estadía en San Francisco, California. Esa fue su primera experiencia en el servicio público, un ámbito que le gusta, y al cual regresó casi 20 años después, cuando fue convocada a ser Asesora Jurídica del Ministerio de Energía.

“He tenido mucha suerte, porque me encontré con un mundo de oportunidades que supe aprovechar”, dice Marta Dockendorff. “Creo que el haber vivido afuera me hizo estar un poco más preparada para afrontar un medio donde aún suele ser más difícil para las mujeres. Esa es una escuela. Lo mismo con generar espacios constructivos, dar tiempo a las cosas: parar, mirar y escuchar antes de lanzarse es muy importante”, sostiene.

Al volver de Estados Unidos y antes de llegar al gabinete de Energía, tuvo una trayectoria profesional en industrias diversas en Chile. Primero trabajó en Xerox, en un proyecto de modernización pública vinculado a lo que hoy se conoce como factura electrónica. Luego, en la empresa de telecomunicaciones AT&T Latin America, en donde participó en temas regulatorios relacionados a Internet, y en 2003, en Alstom, donde se desempeñó como Directora de Comunicaciones y Asuntos Públicos con responsabilidad regional y reporte a la casa matriz en Francia.

Dice que “nunca se ha quedado solamente en el trabajo de oficina”, sino que su desempeño ha estado “muy influido por la contribución corporativa al país”, dice. Ese interés la llevó a participar en el ámbito gremial en comités de la CPC, de Amcham y de CNC en áreas de educación, medio ambiente y sustentabilidad y en proyectos de extensión vinculados al arte y la cultura en todos sus cargos. En 2005, por ejemplo, fue una de las gestoras de la exposición de Rodin en el Museo de Bellas Artes, además de generar apoyo a iniciativas de artistas chilenos y latinoamericanos.

Su nuevo rol como directora y consultora
Hace seis años, Marta decidió asociarse y fundar un emprendimiento de consultoría, llamado Pullen & Dockendorff, orientado a dar herramientas sobre las mejores prácticas empresariales y el desarrollo de competencias para los gobiernos corporativos. Actualmente elaboran un estudio para identificar cuáles son las empresas con mayor legitimidad social en Chile. Hasta la fecha han elaborado proyectos junto a la Universidad Católica, Deloitte, SOFOFA y GIZ, Cooperación Alemana y el Ministerio de Energía de Alemania, con el fin de entregar herramientas a las empresas, para que puedan anticipar el impacto de sus proyectos en las comunidades, las que hoy no se circunscriben sólo al territorio aledaño, sino al barrio, las comunas e incluso al país. En este sentido, explica que el gran impulso que dio forma a este proyecto fue la detección de un escenario diferente, con nuevas exigencias y nuevos actores, como el poder de las redes sociales.

Aparte de eso, actualmente se desempeña como directora de Polla Chilena de Beneficencia. “Me siento gratificada y muy comprometida de pertenecer a un directorio de excelencia donde se espera que las empresas del Estado tengan buenos gobiernos corporativos y destaquen por el rol económico y social que les compete”, dice Dockendorff. “La participación igualitaria de la mujer aporta a un mundo inclusivo, donde existe diversidad y donde no haya daño, ni menoscabo, ni abuso de género. Suma nuevas perspectivas: somos un tremendo aporte al desarrollo social de Chile.” En ese contexto, cree que las instituciones como Red MAD son cruciales para avanzar: “Para mí la asociatividad es fundamental para el logro de objetivos, en este caso, el acceso equitativo a la alta dirección”.

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