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Columna de opinión

Claudia Escobar

MUJERES SÍ HAY

Claudia Escobar
Mayo, 2018

Hace un tiempo atrás, a pesar de la claridad que existía respecto a las bondades de las energías renovables no convencionales, fue necesario que, por decreto supremo, se definieran aumentos progresivos en los porcentajes de generación de estas energías, impulsando cuotas de producción que obligaron a los actores del mercado eléctrico a llevar a sobre el 20% la generación basada en estas fuentes. Los resultados están a la vista: la matriz de generación se ha modificado dependiendo cada vez menos de combustibles fósiles contaminantes y reduciendo el impacto de las reservas de agua en los embalses en los costos operacionales. En la actualidad, nuestro país cuenta con un sistema energético más estable y con precios más bajos. Claramente este fue un cambio que, a pesar de todos los evidentes beneficios, difícilmente se hubiera producido a la velocidad que ocurrió, sin el impulso de la iniciativa legal.

Del mismo modo, hoy nos encontramos con que el problema de baja participación de mujeres en cargos directivos en el país es real y podemos constatarlo una y otra vez. La última prueba, fue la aportada por el diario El Pulso, con el análisis que publicó en abril pasado, a partir de las memorias de las empresas IPSA (Índice de Precios Selectivo en Acciones). Lo decepcionante es que no solo se verifica una baja participación, sino peor aún, una disminución: si en 2017, los directorios se componían con 7,3% de mujeres, en 2018 la cifra descendió a 6,3%. Muy lejos del 20% de la media de los países OCDE.

¿Tiene que ver esta cifra con poca oferta en Chile de mujeres capacitadas para cargos de alta dirección y directorios? ¿O el problema es de la demanda? Algunos países han encontrado respuestas a estas preguntas: en efecto, según el Global Board Diversity Analysis que lanzó en 2016 Egon Zehnder −una de las firmas privadas de búsqueda de ejecutivos más grande del mundo− de 44 países estudiados se identifican 16 llamados “campeones”, al haber logrado una masa crítica de tres mujeres directoras en promedio. De ellos, nueve han usado como mecanismo de cambio la implementación de ambiciosas cuotas en juntas directivas, experimentando una rápida transformación en los últimos años.

Noruega fue el primero que lo hizo, en 2003, y −con el tiempo− la medida fue ganando popularidad en el resto de Europa Occidental. También es el caso de Italia, o Francia. En estos países el gobierno ha mandatado que las empresas públicas, e incluso privadas en algunos casos, alcancen un porcentaje de mujeres en juntas directivas que circula entre el 20 y 40% a determinada fecha. Si no se cumple, la empresa se arriesga a sanciones legales.

Así pues, si no logramos instaurar una ley de cuotas en Chile, va a ser más difícil y mucho más lento, acercarnos a disminuir la brecha de género en este sentido. Se trata de una medida que algunos miran con desconfianza y la ven como impositiva y restrictiva. Suelen ser los mismos −o las mismas− que piensan que hay poca oferta de mujeres capaces, lo que resulta a todas luces inverosímil. El punto es, sin embargo, que esta medida permitirá activar la demanda tan necesaria para lograr este requerido equilibrio de mercado. Si seguimos esperando que intervenga la mano invisible de Adam Smith, nos vamos a demorar 20 o 30 años más. ¿Es ese el ritmo de crecimiento que queremos?

Hoy es más necesario que nunca dejar atrás la voluntad anestesiada −aquella que dice que hacen falta cambios, pero no los ejecuta− y lograr avances a través de medidas concretas y normativas. Puede ser progresivo, puede ser con plazos, pero una ley de cuotas es la única manera de asegurar que a una mayor velocidad, en las testeras de nuestro país, haya espacios relevantes para mujeres competentes. Una vez que tengamos esos espacios sobrarán las mujeres con las capacidades y méritos suficientes para ocuparlos. Mujeres sí hay.

Claudia Escobar es ingeniera comercial y MBA UAI. Empresaria independiente, con más de 20 años de experiencia en el sistema financiero local, es una de las socias fundadoras de RED MAD Mujeres en Alta Dirección. Actualmente es miembro del Comité de Crédito en Coopeuch, consultora en temas de Ingeniería y Gestión de Energía, y se dedica a la docencia.

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