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Las recomendaciones del BID para superar la brecha de género en ciencia, tecnología e innovación, en América y el Caribe

Septiembre, 2018

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado en abril de este año, se propuso medir los obstáculos que impiden una mayor presencia de las mujeres en estas áreas, consideradas clave para el desarrollo socioeconómico. Si bien la brecha se ha ido cerrando, afirma que se mantienen las barreras horizontales y verticales. Aquí los principales hallazgos.

La ciencia, la tecnología y la innovación son ejes clave para el mejor desarrollo socioeconómico de América Latina y el Caribe, y por ello es relevante que las mujeres participen de forma equitativa, y plenamente, en estas actividades. Esta premisa es parte de la síntesis del estudio “Las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en abril pasado. Y agrega que a pesar de los grandes avances en las últimas décadas, “aún existen numerosos obstáculos que frenan su integración. Estas ‘brechas de género’ en CTI –como llama a la ciencia, tecnología e innovación- son difíciles de medir ya que existen pocos datos e indicadores disponibles a nivel internacional para estudiar estos fenómenos”, dice la publicación cargo de los autores Vladimir López-Bassols, Matteo Grazzi, Charlotte Guillard y Mónica Salazar.

En este escenario, el estudio recopila -a modo piloto- indicadores en diversos países de la región. ¿Los resultados? Si bien la brecha se ha ido cerrando, indica, se mantienen barreras horizontales y verticales “que se reflejan en una presencia femenina reducida en ciertas disciplinas de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), en ocupaciones -como las tecnologías de la información y la comunicación- fuertemente masculinizadas, y en dificultades para las mujeres para alcanzar los puestos de alto liderazgo en diversas esferas de los sistemas nacionales de CTI”.

El informe contabiliza, entre otros temas, a las personas empleadas en ocupaciones relacionadas a la ciencia y tecnología (CyT), incluyendo profesionales en áreas de ciencia, ingenería, salud y tecnologías de la información (TIC). “Si se examina el empleo de las mujeres en industrias relacionadas a la CyT -esto incluye industrias intensivas en I+D, así como el sector de las TIC- se observa que ciertas brechas de género están claramente presentes”, señala el informe. En el gráfico 18, por ejemplo, compara datos de Chile y Colombia: en estas industrias, agrega, las mujeres ocupan menos de la tercera parte de todos los empleos.

Otro aspecto de la brecha de género en ocupaciones de CyT, son las remuneraciones promedio de los hombres y las mujeres, según el informe. El gráfico 21 exhibe este indicador para Chile “y muestra que la brecha salarial es aún más pronunciada en las ocupaciones de CyT, ya que los sueldos promedio de los hombres son aproximadamente 50% más altos que los de las mujeres, en comparación con el 46% si se consideran todas las ocupaciones en su conjunto”.

Entre los hallazgos del estudio sobre la situación en América Latina y el Caribe cuentan, por ejemplo, que la participación de las mujeres en estudios universitarios es aún menor en la mayoría de las disciplinas STEM. “Sin embargo, a nivel de doctorado la situación es algo mejor”.

Agrega que “dentro de estas disciplinas, las mujeres tienden a especializarse en áreas como ciencias naturales, agricultura y veterinaria, y están subrepresentadas en programas de ingeniería y computación”.

Además, concluye que un número importante de mujeres con títulos en CyT –ciencia y tecnología- no siguen carreras en estas ocupaciones, lo que llama “tubería con fugas”.

“Las mujeres investigadoras tienden a concentrarse en las universidades, el gobierno y las organizaciones sin fines de lucro. Todavía existe un margen importante para ampliar su presencia en el ámbito empresarial”, afirma el informe.

El estudio añade, asimismo, que “en muchas instancias de sus trayectorias profesionales las mujeres no logran alcanzar los puestos de jerarquía –lo que denomina techo de cristal- y esto ocurre tanto en el ámbito académico, como en las empresas y otras esferas de los sistemas nacionales de CTI”.

En sus conclusiones, afirma que “si bien no hay evidencia de discriminación explícita, es imperativo seguir evaluando los programas de apoyo público a la investigación, ya que estos pueden ser instrumentos clave para reducir las brechas de género en CTI”, añade.

Los autores advierten que los resultados son preliminares y que para ampliar la cobertura y profundidad del análisis, es clave integrar la temática de género en las recolecciones de indicadores de CTI a nivel nacional y regional. “Y dar prioridad a aquellos indicadores que responden a problemáticas actuales de política pública y que permiten medir avances y evaluar la pertinencia de diferentes programas e intervenciones”.

De este modo, respecto de la medición y los indicadores, el estudio recomienda “promover un mayor énfasis en la recolección y análisis de datos sobre recursos humanos en CyT que incluyan un desglose por sexo, tales como encuestas de I+D y de innovación, estudios sobre trayectorias de profesionales con doctorado, encuestas de la fuerza laboral, censos y estudios especializados, por ejemplo, sobre ingenieros o científicos”.

En la lista figura, entre otros, “alentar el desarrollo de indicadores experimentales que sirvan para examinar temas más complejos, como las barreras tácitas que siguen obstaculizando la participación y avance de las mujeres en estudios y carreras científicas incluyendo los conflictos entre trabajo y vida familiar, la fuerte predominancia masculina en las estructuras de poder de la ciencia y la persistencia de estereotipos y falta de modelos”.

Finalmente, aprovechar las nuevas herramientas digitales (tipo Big Data) “que permiten aumentar las fuentes de datos para complementar las estadísticas oficiales y los estudios en esta área”.

Colaboradores

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