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El rol de la mujer en el desarrollo económico de Chile

Agosto, 2018

La presencia femenina ha cumplido un rol clave en el aumento y mantenimiento económico de las clases medias tras su ingreso al mundo del trabajo en las últimas décadas. Sin embargo, investigadores aseguran que Chile aún se encuentra en deuda con la igualdad de género en el ámbito laboral.

La caída en la tasa de fecundidad en los años sesenta y, posteriormente, en los matrimonios, ha coincidido con un fenómeno cada vez más fuerte en Chile: la incorporación de la mujer a la fuerza del trabajo. Sin embargo, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), hoy la participación laboral femenina alcanza solo un 48,5%, más de un veinte por ciento menos que la de los hombres, que supera el 70%. Y en el resto de la región, el promedio de mujeres que trabaja es de un 55%.

Pero su contribución ha traído frutos con el tiempo, como por ejemplo, el haber ayudado a incrementar y mantener económicamente a las clases medias, según expuso Andrés Varas, presidente de la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), en el foro “Chile, ¿País de clase media? Una nueva mirada de la clasificación socioeconómica en Chile”, realizado el mes pasado.

En el seminario, Varas explicó que las capas medias habían aumentado considerablemente en el país: a los tradicionales segmentos ABC1, C2, C3, D y E, se sumaron el C1A y el C1B, la clase media acomodada y emergente, respectivamente. Entre otros factores, esto se explica por el crecimiento de la fuerza laboral femenina. Al convertirse en una nueva fuente de ingreso para el hogar, las mujeres habrían ayudado a sus familias a salir de los segmentos socioeconómicos más bajos.

“La entrada de la mujer al mundo laboral plantea estabilidad y también un monto de bienestar superior a lo que puede ocurrir en la lógica de un solo empleo para el núcleo familiar”, explica Varas. “Sin embargo, el empleo femenino sigue siendo bajo respecto de, incluso, otros países de Latinoamérica”.

Cambio de rumbo

Para cambiar la dirección de la participación laboral femenina, la Comisión Nacional de Productividad (CNP) propuso una serie de recomendaciones el año pasado, entre las cuales se encuentran el estimular la inserción de más mujeres en las carreras STEM -ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, y potenciar su acceso a cargos de liderazgo.

Sin embargo, la socióloga Pamela Díaz-Romero, coordinadora del Barómetro de Política y Equidad, dice que “ los estereotipos de género determinan desde muy temprano que las mujeres vayan desarrollando una autopercepción que las hace verse menos competentes que sus pares masculinos en ciertas áreas”, por lo que llama a derribar estas barreras y a visibilizar a más mujeres en áreas tradicionalmente identificadas con los hombres, y viceversa.

Hacia una mejor sociedad

Finalmente, Díaz-Romero explica que existe la necesidad de ir propiciando una mayor incorporación de las mujeres en el mercado laboral, no solo por una razón ética o por el fortalecimiento de su autonomía, sino que ayudaría a encontrar mejores soluciones a los problemas de la sociedad actual. Según explica, algunas habilidades estereotipadas como femeninas –como el trabajo colaborativo y la inteligencia emocional- aportan a la hora de generar empresas más innovadoras y flexibles, como también equipos más diversos pueden generar un mejor modelo productivo.

“En Chile todavía faltan condiciones, oportunidades e igualdad para las mujeres, y se ha generado todo un movimiento al respecto. Más que una ola, esto es un tsunami, y no va a parar hasta que el péndulo esté equiparado”. Andrés Varas, presidente de la Asociación de Investigadores de Mercado

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