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Columna de opinión

Patricia Barrientos Rosenberg

Mujeres en ciencia: el cambio cultural que necesitamos

Patricia Barrientos Rosenberg
Agosto, 2018

Cuando estaba en mi primer año de carrera, en el Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Chile, un jefe de carrera de entonces me dijo: ‘Esto es una escuela de hombres: o eres mamá o eres ingeniero’. Eran los inicios de los ochenta, y yo necesitaba aplazar las fechas de mis exámenes finales para después del nacimiento de mi primer hijo Cristián. En ese entonces, aun era común escuchar esos comentarios en los profesores, e incluso entre tus propios pares. No es extraño, considerando que hasta fines del siglo XIX, ingeniería era una carrera “no apropiada para las mujeres”, y que hasta 1960, apenas diez mujeres contaban con este título.

El camino de las mujeres en las ciencias duras no ha sido sencillo, y por eso es admirable que una Facultad tan “masculinizada”, como la de Ciencias Físicas y Matemáticas –de la que soy una orgullosa ex alumna– haya decidido abordar estos temas de equidad de género e incentivar a que un mayor número de mujeres estudie carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, en inglés). Desde hace cinco años, por ejemplo, la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile implementó un programa de acción afirmativa (Programa de Equidad de Género), que ha permitido que el ingreso de alumnas aumente, de un 19%, en 2013 a un 32,9% en 2018, en donde cuatro puntos porcentuales corresponde a la acción afirmativa.

A ello se suman los esfuerzos que ha realizado la Facultad por conectarse con otras entidades, como Red MAD, para guiar a sus alumnas. Sin duda, son gestos que enuncian un camino e inspiran a otras mujeres a seguir el camino de la ciencia. Pero aun falta que otros actores, como las empresas y los colegios, se hagan partícipes de este cambio cultural, de valorar y promover la participación femenina en las distintas esferas científicas, fomentando, su interés por estas disciplinas desde pequeñas y ofreciéndoles oportunidades para liderar en altos cargos directivos.

Pero, ¿cómo gestionar el cambio, si aún convivimos con generaciones acostumbradas a pensar diferente? Muchas escuelas siguen pensando que las habilidades “duras”, que exige la ciencia, como la matemática, la física o la lógica, son propias de los hombres, y que ingeniería no es una carrera para mujeres. En el mundo empresarial, en tanto, aun es bajo el número de ingenieras que participa en cargos directivos, más aún es sectores hasta hace poco restringidos, como la minería.

En mi experiencia a cargo de diversos procesos de transformación organizacional, creo que lo primero es siendo conscientes de que estamos en medio de un proceso cultural, y que esos procesos toman tiempo. Para que todos los actores estén alineados es importante preguntarse para qué y por qué me beneficia el cambio, dos preguntas clave en gestión organizacional.

Una conversación fluida al interior de las empresas es el punto de partida. Pero también es importante que otros stakeholders, como la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, empiecen a mostrar avances en esta dirección para motivar a otras mujeres. Ese es el papel que juegan los role models, y en donde Red MAD también cumple un rol: en la medida que más niñas vean que es posible seguir “carreras de hombres”, a pesar de los estereotipos y las exigencias familiares, el número de futuras científicas va a crecer.

Al mismo tiempo, es importante que las empresas abran espacios de participación, en las mesas directivas y los puestos de liderazgo, para que las mujeres que perfeccionan sus estudios con posgrados STEM –muchas veces costosos y de largo aliento– no frustren sus expectativas.

Todas las acciones son valiosas para ir cambiando esta cultura. No podemos permitir que el día de mañana no tengamos mujeres científicas, mujeres que podrían podrían estar aportando en temas propiamente femeninos. La complementariedad beneficia los resultados personales y de la empresa, al enriquecer la mirada y las soluciones ante los problemas. Se trata de un cambio de paradigma, en donde cada talento es relevante, y si me va bien a mí, le va bien a todos.

Colaboradores

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