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Columna de opinión

Desafiando Paradigmas

Sara Smok
Mayo 14, 2015.

Directora de Corporación RED Mujeres Alta Dirección: Los diversos rankings y publicaciones en el mundo dan prueba de la baja presencia de mujeres en el ambiente de negocios. Son contados con los dedos de una mano los países donde las mujeres representan a lo menos un tercio de los miembros del directorio en las empresas con mayor presencia bursátil.
En Chile, en las empresas del IPSA, las mujeres ocupan solo 18 de un total de 331 sillones en directorios, un escaso 5%. Son también menos de media decena los países de la OCDE que muestran un indicador aún peor.

Es hora de comenzar a observar la inclusividad de género y el empoderamiento femenino no como un simple tema de equidad; es verdaderamente un asunto de ganancias. Incide directamente en la economía de un país. Aprovechar el 100% del talento en lugar de 50%, contribuye tanto en el éxito de una empresa como en el propio desarrollo económico de una nación.

Las empresas con directorios diversos alcanzan un rendimiento superior, poniendo nuevas perspectivas y puntos de vista en la definición de estrategias de negocio. Las mujeres deciden el 60% del gasto en el consumo mundial y el 90% del gasto de educación y salud de las familias, por lo que aprovechar ese conocimiento es poner el género en perspectiva, es tener la voz del consumidor dentro del equipo.

Probablemente antes de que veamos un quiebre significativo en la tendencia, tendremos que resolver las distintas barreras que las mujeres enfrentan en la carrera laboral. En los últimos años hemos observado un importante incremente en la incorporación de mujeres a la fuerza laboral. Sin embargo, el porcentaje de mujeres va cayendo drásticamente en la medida que asciende en los niveles de poder, especialmente en cargos que tengan la responsabilidad de resultados de una línea o unidad de negocios, una calificación que resulta crítica en la experiencia de un aspirante a una posición en el Directorio.

Parte de ello guarda relación con ausencia de políticas adecuadas al interior de las empresas que posibiliten un balance entre la vida profesional y la personal, en beneficio de hombres y mujeres, buscando equilibrar entre ambos el cuidado de la familia y las tareas del hogar. Así también, los prejuicios presentes en el subconsciente colectivo, están incidiendo en el acceso femenino a puestos mejores, impidiendo el avance de las mujeres a niveles de dirección.

Sin embargo, las propias mujeres tenemos una gran tarea por hacer. El género femenino debe empoderarse, romper paradigmas, dejar el tema cultural de la culpa, generar redes de apoyo que incluyan hombres y mujeres, y ser más agresivas en el buen sentido de la palabra. Ser líder femenina no se trata de capacidades, sino de romper esquemas.

Las ejecutivas líderes hoy en día cargan con su inteligencia, su ingenio y sus méritos, dejando atrás los viejos paradigmas de quiénes deberían ser. Desafían sus propios límites, siendo una fuerza que despierta, lista para reclamar su rol en la jerarquía de la toma de decisiones como una voz de peso, de aquella que superó las brechas e hizo historia.
Sara Smok, miembro del Comité Ejecutivo de Mujeres en Alta Dirección y Gerente General Manpower Chile.

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