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«Las instituciones públicas y privadas deben asumir un rol en la conciliación del trabajo y las responsabilidades de cuidado»

Desde el año 2017 en la Universidad de Chile rige una política corresponsabilidad social, pionera en las instituciones de educación superior, que busca resguardar el derecho de madres y padres a contar con medidas que faciliten la conciliación entre las laborales laborales y académicas con el cuidado de hijos e hijas.

Hace ocho años, Sonia Montecino, directora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género, de la Universidad de Chile fue la primera en interesarse en una realidad hasta entonces invisible para el mundo estudiantil. Decidió formar una comisión para conocer las principales inquietudes en materia de género al interior de las organizaciones, y a partir de sus resultados, se formó la primera Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género.

El diagnóstico realizado por esta nueva institución arrojó que en la universidad existían las mismas brechas presentes en el país: dificultad de las mujeres académicas para avanzar en sus carreras, segregación de género por tipo de disciplina, violencia de género y acoso sexual, por mencionar solo algunas. Fue a partir de ese trabajo que en 2018 la oficina pasó a formar parte de la dirección de la universidad, con potestad para influir en todas las unidades.

Su primer gran contribución fue la aprobación de la “Política de Corresponsabilidad Social en la Conciliación de las Responsabilidades Familiares y las Actividades Universitarias”. Se trata de una iniciativa pionera entre las instituciones de educación superior en Chile, que por primera vez busca resguardar el derecho que padres y madres tienen de cuidar a sus hijas e hijos. “Nos fuimos dando cuenta que en materia de corresponsabilidad social no había ningún dispositivo, ni línea de acción”, dice Patricia Retamal, coordinadora de la Dirección de Igualdad de Género. “Las estudiantes eran el estamento más precarizado en ese sentido”.

Por eso, una de las medidas más pioneras de esta política es que garantiza que las estudiantes embarazadas puedan acceder a su pre y posnatal, sin depender de la buena voluntad de los profesores como pasaba antes. Además de eso, dictamina algunos ejes en los que la Universidad debiese seguir avanzando, como por ejemplo, la revisión de los instrumentos de evaluación de las académicas que se encuentran en etapa de maternidad, y que por ello, ven disminuida su capacidad de investigar como sus pares masculinos.

“Hay amplia discusión teórica en los temas de cuidado y uso del tiempo, y estos han diagnosticado que efectivamente las mujeres son las que más horas dedican al cuidado y al trabajo doméstico”, dice Patricia Retamal. “Estas horas no son remuneradas ni visibilizadas ni consideradas en ningún aspecto de nuestra vida, solo es una carga laboral más, que es cultural, y se adosa como normal a nuestras responsabilidades por el hecho de ser mujeres”.

Lo que proponen los estudios sobre corresponsabilidad social es que el cuidado debe ser una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres, entre estado e instituciones privadas. “Las instituciones, en este caso la universidad, como institución pública asume un rol, y para ello se proponen acciones que permitan compatibilizar estas tareas, y sacar esta responsabilidad exclusiva de las mujeres o de la familia”.

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